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LA PAJA EN EL OJO AJENO

"El país necesita aprovechar las oportunidades que se le presentan actualmente, que no son eternas. Argentina necesita un plan de gobierno, un programa para un desarrollo sustentable que ataque las raíces del problema de la pobreza y la inequidad. Necesita un plan para solucionar su problema energético gravísimo, mejorar las relaciones con el mundo, necesita un equilibrio en el que no haya un gobierno central opulento frente a provincias endeudadas y empobrecidas.

Argentina tiene una oportunidad y necesita muchas cosas, pero no hipocresía ni interpretaciones parciales, caprichosas y olvidadizas del pasado. La memoria selectiva, la interpretación de los hechos sólo para la conveniencia personal y de grupo, no hace grande a un país.

El Presidente reanudó hoy la práctica de su deporte favorito: atacar a los que piensan diferente a él y, entre ellos y muy en especial, a los radicales. Lo hizo por la vía de recurrir a un reclamo que es legítimo, que nuestro partido realice una autocrítica y se haga cargo de sus errores.


Las argentinas y los argentinos esperan de todos los dirigentes del país que acepten la necesidad de autocrítica, incluidos los radicales.


Basta mirar la realidad del país hoy para comprender que no hay dirigentes políticos, ni económicos ni sociales que puedan decir, con un mínimo de honestidad, que pueden prescindir de una autocrítica".

Asumir responsabilidades políticas representa revisar permanentemente las decisiones, recibir las críticas, las voces diferentes, aceptar la posibilidad de que ninguna impronta mesiánica nos convierta en infalibles.

Se necesita todo eso y nada de eso ofrece el Presidente con sus palabras.

Los radicales estamos saliendo de una situación difícil causada justamente por nuestros errores, y la autocrítica, por vía de muchísimos dirigentes, es constante, y ese es un ejercicio que jamás concluye. Por eso es visible un proceso de renovación y el surgimiento de dirigentes nuevos, que no participaron de viejos pactos ni los avalaron, que no gestionaron ni apoyaron las políticas que hace no mucho tiempo nos llevaron al desastre.

Quizá el Presidente deba revisar su pasado inmediato y darse cuenta que él no puede decir lo mismo. Quizá pueda, entre acto y acto, repasar los diarios de su provincia, del 21 de abril, del 28 de mayo de 1992 y 9 de febrero de 1993 cuando adhería a la entonces flamante ley de federalización de hidrocaburos y transformación de YPF en sociedad anónima. Cuando dijo a su antecesor y compañero de partido, Carlos Menem: "Señor Presidente, hoy me siento naciendo de vuelta, el Presidente no me defraudó". Quizá pueda hacer un ejercicio de recordación y encontrar su apoyo expreso al Pacto de Olivos.

Pero la Unión Cívica Radical sabe que un país no se construye con una mirada hacia atrás que sólo se haga para condenar al adversario, es verdad que esa construcción no es posible agitando "los fantasmas del pasado". Es verdad que se aprende de los errores del pasado para hacer todo lo que está pendiente: elaborar y poner en discusión un plan de gobierno para que todos opinen, reencontrar el equilibrio institucional puesto en peligro por las iniciativas del Gobierno Nacional, diseñar un proyecto de país con un desarrollo equitativo, distribuir la riqueza para que no quede encerrada en ninguna caja del gobierno federal, propiciar el diálogo, la discusión y los consensos posibles por encima del proyecto hegemónico y de la acumulación sin límite del poder. Invitamos al presidente a dedicarse a esas tareas pendientes.

Si lo hace contará con la Unión Cívica Radical, así como con muchas otras fuerzas y sectores, y eso dará la tranquilidad de que todos aprendemos de los errores del pasado.


Buenos Aires, 29 de agosto de 2006, Comite Nacional UCR.