Salinas: La mano que peina el Copete
El Estado de México siempre ha sido clave para el proyecto político de Carlos Salinas de Gortari. En esa entidad inauguró su programa de recuperación clientelar el Pronasol en Chalco; y participó en negocios inmobiliarios junto con sus hermanos. En especial con Enrique Salinas de Gortari, quien fue asesinado el 8 de diciembre de 2004, en Huixquilucan; un caso que no se ha esclarecido. Salinas contó como aliado fundamental con el político empresario más influyente de la entidad, Carlos Hank González, amigo de su padre, Raúl Salinas Lozano, en el gabinete de Adolfo López Mateos. Buena parte de sus colaboradores fueron políticos mexiquenses: Emilio Chuayffet, Ignacio Pichardo, Humberto Benítez, entre muchos otros. Por si fuera poco, en el penal de alta seguridad de Almoloya estuvo preso durante casi una década Raúl Salinas de Gortari, el hermano incómodo, quien recibió un trato especial del gobierno de Arturo Montiel. En agradecimiento a los favores recibidos, Carlos Salinas de Gortari alentó las ambiciones presidenciales de Arturo Montiel. Otto Granados, su excolaborador y exjefe de Comunicación Social, operó desde la sombra para proteger a Peña Nieto de las huellas de Montiel. Salinas encomendó a su abogado Juan Collado la defensa montielista y sugirió que el despacho Solloa, Tello de Meneses y Compañía se encargara de la parte fiscal y contable para encubrir los fraudes de Montiel.
Pedro Aspe Armella fue el cerebro para renegociar la cuantiosa deuda que dejo Montiel al estado y que quedara algo para apuntalar su fallida campaña presidencial y al mismo tiempo la opacar al panista Ruben Mendoza, quien ya se perfilaba como serio ganador de la gubernatura mexiquense, en pago, y con la creación de la línea aérea de bajo costo Volaris, propiedad en 25% de Emilio Azcárraga Jean, que comenzó a operar en el aeropuerto de Toluca, pocos días después de que Peña Nieto asumiera el poder.(…) Por lo pronto, Peña Nieto representa para Salinas lo que en su momento significó su alianza con Carlos Hank González: una oportunidad única para mantener intactos sus negocios, acrecentar su influencia en otras entidades del país y ser el “fiel de la balanza”, el artífice de la recuperación del PRI en 2009 y en 2012.
Extraído del libro "Si yo fuera presidente. El reality show de Peña Nieto" de editorial Random.
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