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REFORMA DEMOCRATICA
LINEA INTERNA DEL JUSTICIALISMO
CONTRA LA ACTUAL CLASE POLITICA

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09 – Política exterior de la Argentina  

POLITICA EXTERIOR DE LA ARGENTINA
por Alberto Paglilla
Martes 19 de agosto del 2003


A LA GENTE DE LA ARGENTINA:

Voy a referirme en este mensaje a la política
internacional que en mi opinión es la mejor para la
Argentina, y por consiguiente, nuestro país debe
seguir, ampliando las ideas centrales que públiqué
hace un año, a mediados del 2002, cuando se convocó a
elecciones y presenté mi propia candidatura para
Presidente de la Nación, como afiliado simple y
desconocido al Partido Justicialista, sin
intervención en la política anterior, con un programa
elaborado por mí, y expuse con absoluta claridad qué
hay que hacer en la Argentina y por qué, para sacar el
país adelante.

Reitero que me impidieron participar en las elecciones
internas del Partido Justicialista, y fui censurado y
proscripto, total y sucesivamente, por el partido, por
la prensa, y por el Poder Judicial, aunque no por eso
voy a abandonar mi proyecto, porque es la única
solución para nuestro país, o dicho con otras
palabras, todos los problemas argentinos de tantos
años, causados por la actual clase política, seguirán
castigando a nuestro país y a su gente hasta que se
cumplan las ideas centrales de mi proyecto.

En pocas palabras, el punto capital y esencial, aunque
no es el único punto, consiste en desplazar a la
actual clase política, cuyo sistema de corrupción e
inoperancia de muchos años produjo la grave crisis que
atraviesa el país en todos los órdenes, y generar en
su lugar una auténtica clase dirigente, comprometida
con las necesidades e intereses de la gente y el
futuro de la Nación, y el procedimiento para lograr
ese cambio debe ser democrático, pacífico,
institucional, y ordenado, mediante dos medidas, que
deben ir juntas, y son, por un lado, una pequeña
reforma constitucional, estableciendo el sistema
parlamentario, principalmente sobre el modelo de
Francia, y por otro lado, una pequeña reforma
electoral, estableciendo el sistema de candidaturas
individuales para la elección al Congreso, con la
salvedad de que cada candidato se presenta solo, cada
ciudadano vota por un candidato, y en cada distrito
salen electos los dos candidatos más votados, lo que
asegura el pluralismo.

Acerca de la política internacional, es importante
aclarar que mi programa fue asumido con posterioridad
por el Presidente de un país latinoamericano que lo
propuso públicamente en la Casa Blanca, durante una
entrevista con el Presidente de los Estados Unidos de
América, y no me refiero a una simple semejanza, sino
identidad con todo el extenso capítulo sobre política
internacional.

No hay que confundir, no estoy diciendo que mi
programa inspiró al mandatario latinoamericano, o que
existen marcadas coincidencias entre ambos, sino lo
que realmente sucedió y se puede verificar mediante
constancias de Internet, o sea que el Presidente de
otra Nación latinoamericana propuso mi programa sobre
política internacional, palabra por palabra, y aclaro
nuevamente, no hablo de un candidato en campaña, sino
de un primer mandatario del Continente con todos los
asesores de su país a su disposición.

En efecto, durante la campaña electoral que comenzó a
mediados del años 2002, mientras prácticamente todos
los candidatos argentinos a la Presidencia de la
Nación aparecían enfrentados a los Estados Unidos, y
uno de los más enfrentados era Néstor Kirchner, la
política exterior de mi programa se basó en la
convicción y la evidencia de que Estados Unidos tiene
elegida a la Argentina como el país más indicado para
ser su aliado preferencial en toda América latina, y
por cierto, se trata de un tema de la mayor
importancia, y que nadie puede juzgar ni resolver
desde una concepción ideológica preconcebida, porque
el bienestar de nuestros compatriotas, toda la gente
de la Argentina, cambiará esencialmente, según que la
Argentina acepte o decline la alianza con los Estados
Unidos.

No se trata de un dominio de los Estados Unidos sobre
la Argentina, ni de una explotación económica, porque
los aliados de Estados Unidos, o sea los países
ubicados en el mismo rol que la Argentina tiene a su
disposición en América latina, disponen de un trato
recíprocamente privilegiado con Estados Unidos, en
virtud de la alianza, por ejemplo y en forma concreta,
Gran Bretaña como aliado en Europa, y Arabia Saudita
como aliado en el mundo árabe.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, junto a la
victoria en los campos de batalla, Estados Unidos
encontró que se había convertido en la gran
superpotencia del mundo, por su indiscutible
supremacía económica y militar, sin haber sufrido
bombardeo alguno en industrias ni ciudades, y en
exclusivo conocimiento y control de la bomba atómica,
hecho este último que perduraría hasta que la Unión
Soviética se apoderó del secreto mediante espionaje.

En el mismo año 1945, con el final de la guerra, los
norteamericanos comprendieron la necesidad de que la
superpotencia tuviera un aliado en cada zona o región
del mundo, y además, advirtieron que el aliado debía
ser un país con el suficiente prestigio ante los demás
países de la región. En el caso de América latina, el
prestigio correspondía a la Argentina y estaba
determinado por la capacidad económica, es decir la
riqueza natural y geográfica, y la capacidad de su
gente, que se destacaba mucho más que la de cualquier
otro país de la región, como consecuencia de dos
políticas verdaderamente poderosísimas que el país
había puesto en práctica, y que consistieron en el
sistema educativo comparativamente extraordinario,
establecido por Sarmiento, y la inmigración europea
promovida por Alberdi, y como justicialista que soy,
permítaseme señalar con el mayor respeto por otras
ideas, que el sistema de Sarmiento fue
significativamente reforzado por Perón a partir de
1945, con todos los defectos que los opositores
puedan atribuirle a Perón y que estoy dispuesto a
analizar amablemente con la única finalidad de
contribuir a un camino común para todos los
argentinos, pacífico y pluralista, pues Perón
estableció la gratuidad de la enseñanza universitaria,
lo que aparte del beneficio individual de esencial
índole democrática, desde el punto de vista de la
Nación, no sólo permitió el aprovechamiento de
muchísimo talento en los claustros, sino que elevó el
nivel intelectual de toda la sociedad, por vía de
interacción social. Sin ir más lejos, mientras la
Argentina decae constantemente en las últimas décadas
por culpa de la actual clase política, los
norteamericanos constatan dentro de su propio país, al
destacarse un intelectual latinoamericano, que el
mayor número de veces tiene nacionalidad y formación
de la Argentina.

Algunas personas me dicen que el aliado de Estados
Unidos en América latina es o puede ser Brasil. Falso,
obviamente, nunca lo fue, porque los norteamericanos
hablan inglés y toda América latina habla español, y
el aliado debe hablar español, y justamente Brasil es
el único país de América latina que habla portugués.
Con o sin Brasil, sigue faltando el aliado. Otras
personas dicen Chile. Si la Argentina rechaza o
desatiende su posibilidad, es inevitable que otro país
la pretenda para sí. Pero Chile carece de la potencia
en geografía y naturaleza que determina prestigio para
el aliado de Estados Unidos en la región de América
latina, y que la Argentina sí tiene. Y dicho sea de
paso, sin que implique discriminación o menosprecio
alguno de mi parte, ni Chile ni ningún otro país
latinoamericano tiene la numerosísima inmigración
europea de la Argentina, promovida sistemáticamente
por nuestro país y cuya influencia aumentó debido a
que en los territorios de la Argentina había muy
pocos indígenas, sin duda como consecuencia de que el
hombre “americano” ingresó en el continente
por el Norte, y desde allí se extendió hacia el Sur,
de modo que las poderosas culturas precolombinas sólo
surgieron en zonas con elevado número de indígenas,
como México y Perú. Los norteamericanos otorgaron
siempre mucha atención a las cuestiones étnicas, al
punto de que en su país se distingue positivamente al
individuo denominado WASP, o sea "blanco, anglo sajón,
protestante", y la influencia europea en la Argentina
les resulta también un dato positivo. A los fines de
elegir su aliado en América latina, los
norteamericanos tuvieron en cuenta todos estos
aspectos, y su conclusión desde 1945 consiste en que
el mejor aliado posible, el aliado ideal en la zona,
que obviamente depende de una elección de ellos, y no
de la postulación de nadie, es la Argentina.

Ahora veremos cómo mi programa de política exterior,
anunciado por mi persona en julio del 2002, fue
propuesto por el Presidente de Ecuador, coronel Lucio
Gutiérrez, ocho meses después, en febrero del 2003, al
entrevistarse con el Presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, en la Casa Blanca.

Vale aclararlo, el coronel Lucio Gutiérrez, que ganó
las elecciones en Ecuador con un discurso calificado
de izquierda, sin intervención anterior en la
política, modificó totalmente su posición en la
primera salida al exterior, al visitar la Casa
Blanca, y decidió que la mejor política para el
bienestar de su Nación y todos sus compatriotas era
mi programa.

Por cierto, mi programa político tiene fecha
comprobable, está publicado en Internet y presentado
ante la justicia electoral argentina, en el juicio
donde reclamé el reconocimiento a la candidatura
presidencial dentro del Partido Justicialista, mucho
antes de que el Presidente ecuatoriano fuera electo
con un discurso diferente.

Es interesante constatar de modo fehaciente la
identidad entre mi programa político y el anuncio del
Presidente de Ecuador, palabra por palabra.

El Presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, como se
puede comprobar en Internet, por el sitio del diario
argentino "La Nación", dijo las siguientes frases,
ante Bush, en la Casa Blanca, a saber:

1) A Bush "le dijimos que queremos convertirnos en el
mejor amigo y aliado de Estados Unidos
2) en la lucha permanente por alcanzar la paz en el
mundo,
3) por fortalecer la democracia,
4) reducir la pobreza,
5) combatir el narcotráfico
6) y terminar con la lacra del terrorismo".

En efecto, mi programa político, en su capítulo número
09, dice lo mismo, palabra por palabra, respecto de
los cuatro primeros puntos del presidente de Ecuador,
mientras que los últimos dos puntos son casos
particulares de los anteriores, especialmente de
“la paz en el mundo”, porque luego de desarticular
el “narcotráfico” y el “terrorismo” siempre quedará
camino hasta que el Mundo entero goce de “la paz”.

Así, mi programa político, capítulo 09, inicio y
final, dice:

1) En política exterior, la Argentina debe continuar
el alineamiento o la alianza con los Estados Unidos de
América.
2) La finalidad de esta política, debe ser la paz en
el mundo,
3) y la democracia en todas las naciones,
4) y el mayor bienestar posible para toda la población
de la Tierra.
5) ... En cuanto a mi campaña, ratifico la política de
alianza o alineamiento y considero que los argentinos
debemos ser “amigos” de los
norteamericanos.

A continuación, dentro del resto de este mensaje,
transcribiré íntegramente la nota periodística
publicada en el diario argentino “La Nación”
con fecha 12 de febrero del 2003, acerca de las
declaraciones del Presidente del Ecuador en la
Casa Blanca, al concluir su entrevista con el
presidente George Bush, y luego, también
íntegramente, el capítulo 09 de mi programa
político, referido a la política exterior.

Pero además, los pasos que permiten constatar en
Internet las declaraciones del Presidente de Ecuador,
palabra por palabra, son los siguientes; a saber:

1) Conectar el sitio www.lanacion.com.ar.
2) En la portada del sitio, hacer click en
“registrarse”, y luego registrar un pseudónimo.
3) Nuevamente en la portada del sitio, hacer click en
“ingresar”, y luego completar los datos para el
ingreso.
4) En la portada del sitio, hacer click en "archivo",
que se refiere a las ediciones anteriores del diario.
5) Consultar la edición del día 12 de febrero del
2003.
6) En la sección "Exterior", hacer click en "ver más".
7) La noticia a consultar lleva por título "Gutiérrez
se acerca a Washington", y por subtítulo "Giro en
Ecuador".

A su vez, mi programa político está publicado en
Internet desde mediados del año 2002 y todavía puede
consultarse en sitios ampliamente reconocidos, por
ejemplo dos foros distintos del sitio www.terra.com.ar
con las siguientes direcciones:

http://foros.terra.com.ar/showflat.pl?Cat=1&Board=cacerolazos&Number=715733&page=0&view=
collapsed&sb=5&o=all?=

http://foros.terra.com.ar/showflat.pl?Cat=1&Board=duhalde&Number=704621&page=0&view=
collapsed&sb=5&o=31?=

La reflexión final, antes de transcribir en forma
completa ambos documentos, consiste en que aquella
persona que esté decidida a asumir la responsabilidad
por los destinos de su Nación, debe tener siempre
presente el bienestar de su pueblo, de la gente en su
totalidad, sin olvidar los deberes de la ética y las
imposiciones de la necesidad, pero jamás confundir el
Gobierno con los ideales de una sola persona en forma
individual, y mucho menos de sí mismo, ni creer que en
la tarea hay lugar para sus pasiones personales, su
ira, su furia, o lo que fuere.


Alberto Paglilla
paglilla@hotmail.com

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www.lanacion.com.ar
Diario “La Nación” de Buenos Aires
Miércoles 12 de febrero del 2003

GUTIERREZ SE ACERCA A WASHINGTON

GIRO EN ECUADOR

WASHINGTON.- El presidente Lucio Gutiérrez, ex coronel
de izquierda, presentó ayer a su colega norteamericano
George W. Bush su propuesta de apertura a la inversión
extranjera en el sector petrolero y le aseguró que
está listo para convertir a Ecuador en "el mejor amigo
y aliado de Estados Unidos".

Tras mantener una entrevista de poco más de media hora
con Bush en la Casa Blanca, Gutiérrez confesó a un
grupo de periodistas haber salido "muy optimista" de
la reunión.

A Bush "le dijimos que queremos convertirnos en el
mejor amigo y aliado de Estados Unidos en la lucha
permanente por alcanzar la paz en el mundo, por
fortalecer la democracia, reducir la pobreza, combatir
el narcotráfico y terminar con la lacra del
terrorismo", relató.

En cuanto a la posible explotación de yacimientos
petroleros en la Amazonia, uno de los temas centrales
de su visita, Gutiérrez señaló que durante la reunión
con Bush "hemos manifestado que estamos listos para
que las empresas petroleras norteamericanas acudan a
invertir en Ecuador".

Gutiérrez subrayó que "necesitamos inversiones
extranjeras para poder explotar mejor el sector
petrolero" y garantizar la puesta en marcha en junio
de un nuevo oleoducto con el que doblar la actual
producción diaria de 400.000 barriles de crudo. "Todas
las compañías del mundo tendrán las mismas garantías",
afirmó, al destacar el "nuevo" estilo de su gobierno,
que, en su opinión, le ha servido para ganar la
confianza de organismos multilaterales como el FMI.

El mandatario dijo que Bush compartió su preocupación
por la situación de pobreza que existe en el Ecuador,
y le prometió el apoyo de Estados Unidos para
contribuir a aliviarla. Ambos conversaron sobre la
posibilidad de canjes de la deuda externa por
programas de lucha contra la pobreza.

Agencias ANSA y AFP

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http://foros.terra.com.ar/showflat.pl?Cat=1&Board=cacerolazos&Number=715733&page=0&view=
collapsed&sb=5&o=all?=

http://foros.terra.com.ar/showflat.pl?Cat=1&Board=duhalde&Number=704621&page=0&view=
collapsed&sb=5&o=31?=

ANUNCIO DEL PROGRAMA POLITICO
Y LA CANDIDATURA PRESIDENCIAL
(fragmento)
por Alberto Paglilla
Jueves 18 de julio del 2002
Capítulo 09

A LA GENTE DE LA ARGENTINA:

Anuncio mi candidatura a la Presidencia de la Nación,
la candidatura de un desconocido, por el Partido
Justicialista, con mi propio programa para enfrentar
la gravísima crisis que sufre la Argentina, para que
se vayan todos, para terminar con esta clase política
corrupta e ineficiente que es culpable de la crisis,
para que la democracia sea una realidad porque es la
única solución, para encontrar por el voto de todos a
los nuevos dirigentes honestos y eficientes que el
país necesita, y sin olvidar el imperativo de
solidaridad nacional: hambre cero y enfermedad cero.

...

09) En política exterior, la Argentina debe continuar
el alineamiento o la alianza con los Estados Unidos de
América. La finalidad de esta política, debe ser la
paz en el mundo, y la democracia en todas las
naciones, y el mayor bienestar posible para toda la
población de la Tierra. No me parece adecuada la
denominación de “relaciones carnales”,
pues estas relaciones, caracterizadas por
la intimidad y la exclusividad, resultan denigradas
cuando el término se aplica a relaciones
que pueden extenderse a muchos Estados.
Prefiero el término “amigo” –pueblos,
gobiernos, y naciones “amigas”–, que en idioma
español, lo mismo que en inglés la traducción
“friend”, tiene profunda carga positiva
y transmite de inmediato la calidez a
que aspiramos. Hay que reconocer a los
Estados Unidos de América como la Nación
más exitosa de la Tierra, en el sentido de que
logró para su pueblo el mayor bienestar posible hasta
ahora, y en democracia. Pero hay un lugar más
importante, que la historia de la humanidad tiene
todavía vacante, y está reservado a una Nación que
haga más, mucho más, que los Estados Unidos, y que
sería factible de realizar para la actual y exitosa
USA. En efecto, mientras todas las naciones que
tuvieron el primer lugar del mundo en las distintas
épocas, llámeseles imperios, imperialismos, o como
fuere, usaron siempre la relación con las demás
naciones en beneficio de sí mismas, en beneficio del
poderoso, lo que tendió a conservar el predominio,
alguna vez una Nación poderosa producirá el cambio
democrático en el mundo, no de un día para otro, pero
sí mediante un programa concreto, utilizando la
relación de poder en beneficio de las demás naciones.
En cierto modo, hay un ejemplo en la Segunda Guerra
Mundial, la hora más grave y decisiva en la historia
de la humanidad, cuando estuvo en juego el destino del
mundo, entre dos alternativas muy distintas, según que
ganaran la guerra las naciones democráticas aliadas a
los Estados Unidos o la Alemania nazi. Es importante
recordar que USA proclamó que luchaba por la paz y la
libertad en el mundo, y muchas naciones, incluida la
Argentina, recibieron presiones para declarar la
guerra a la Alemania nazi. Tras la victoria
democrática, la ayuda económica del Plan Marshall se
limitó a Europa. Hoy, muchos años después, las
naciones de Africa, donde también hubo graves combates
durante aquella hora decisiva, están sumidas en la
pobreza y la exclusión. A su vez, toda América Latina
parece pertenecer a un continente muy lejano de los
Estados Unidos. El lugar inigualable de una Nación y
un pueblo benefactores de la humanidad, permanece
vacante. En cuanto a mi campaña, ratifico la política
de alianza o alineamiento y considero que los
argentinos debemos ser “amigos” de los
norteamericanos.

...

Alberto Paglilla
E-mail: paglilla@hotmail.com

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