FILICIDIO Y ALGO MAS
El filicida de Comodoro Py, Edgardo Raúl Balada, de 45 años, apodado "Cacho", estaba separado de su pareja Alejandra Paredes, que vive en Bolívar y madre de la niña asesinada. Tras la ruptura Enzo, de 8 años, y Claudia Daniela de 12, quedaron bajo su tutela. Ahora estaba en concubinato con Marisa Sanusi, de cuya unión nació hace tres meses Daniel.
Trabajaba en la Estancia "Dos Lagunas", situada en Comodoro Py, donde atendía animales. Tenía allí un casa de puestero, pero vivía en la planta urbana de esa localidad con su familia, y se trasladaba diariamente en un ciclomotor.
Según una versión difundida por la policía distrital de Bragado, Cacho estuvo internado por loco y se oponía a una relación que la nena tenia con Rodrigo, un joven de 17 años, residente también de Comodoro Py. Pero hay que analizar otros datos que pueden permitir determinar el verdadero móvil de semejante locura.
Ayer, en el día del crimen, Balada fue a buscar a su hija Claudia Daniela a la Escuela 13 antes que finalice la jornada escolar, y la llevó rumbo a la estancia donde trabajaba. En el camino discutió con la niña y terminó asesinándola con una cuchilla de 18 centímetros de hoja, en un camino a 3 kilómetros. Regresó a la planta urbana y encontró a la madre de Rodrigo. Le reprochó que por culpa de su hijo tuvo que matar a Claudia Daniela. ¿Si hubiera encontrado a Rodrigo también lo hubiera matado?
Después de dejar el ciclomotor de 50 cc se entregó en el Destacamento de Policía de la localidad, entregó el arma homicida y colaboró aportando los datos necesarios para la investigación.
El hecho que la niña tuviera problemas de aprendizaje y que periódicamente iban solos a la estancia obligan a los investigadores a considerar que tipo de relación unía a este enfermo con su descendencia. Quizás allí esta el verdadero móvil de semejante locura.
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